Lo que los wearables necesitan para mejorar la atención médica

20 de mayo de 2021

Los wearables que monitorizan a los pacientes y su estado de salud se preparan para cambiar la atención médica y el seguimiento de los pacientes tal y como lo conocemos. El mercado mundial de los wearables médicos alcanzará los 12.100 millones de dólares este mismo año, con la mayoría de los dispositivos presentes en Estados Unidos, según informa Markets and Markets.

Estas cifras tan elevadas no son tan sorprendentes si tenemos en cuenta lo siguiente: gracias a los wearables en los pacientes, los médicos suelen reportar una mayor productividad y satisfacción laboral, debido a la posibilidad de automatizar el seguimiento de los pacientes. Sin embargo, antes de que el mercado de los wearables pueda evolucionar, es necesario resolver algunos dilemas sobre su funcionamiento y validez.

Un futuro prometedor

Los wearables reducen la carga de trabajo de los sanitarios a la vez que alertan a los pacientes de posibles riesgos para la salud en sus rutinas diarias. Los wearables han avanzado mucho estos últimos años: se han desarrollado teniendo en cuenta las necesidades del usuario y proporcionan una mejor experiencia de uso a los pacientes.

Los wearables son muy sencillos de configurar y están conectados a la red, enviando la información de forma constante a una base de datos central en la que puede someterse a un análisis avanzado con el que se obtiene una información de valor incalculable.

De esta forma, los pacientes suelen apasionarse e implicarse más en la mejora de su salud una vez pueden ver sus datos biométricos en tiempo real y presentados de forma fácil de entender. David Betts, líder nacional de transformación de clientes en la atención médica de Deloitte, afirma lo siguiente: “Sabemos que los pacientes que están mejor informados sobre su estado de salud y se implican en su tratamiento tienden a alcanzar mejores registros de salud y suelen conllevar menores costes”.

Dar más posibilidades a pacientes y médicos es el objetivo final de cualquier wearable de salud. A pesar de ello, hay dos grandes obstáculos que se interponen en el camino de este propósito.

Una implantación problemática

Aunque los wearables han avanzado mucho, los índices de adopción general son bajos. Además, la mayoría de los wearables están orientados a la categoría de fitness, lo que deja fuera a la mayoría de los niños, adolescentes y pacientes geriátricos.

Los datos de los dispositivos de fitness no tienen el rigor para ser utilizados en el ámbito clínico. Pero los pacientes parecen predispuestos a utilizar la analítica de estos datos para mejorar su salud.

Casi el 75% de las personas que utilizan wearables dicen usarlos de forma constante, según los datos de una Encuesta de Deloitte 2018 sobre consumidores de servicios de salud en Estados Unidos. Y el 60% de todos los usuarios de wearables encuestados dicen estar abiertos a compartir la información sanitaria privada del wearable con su médico para mejorar su salud.

Uno de los elementos más importantes para las clínicas y hospitales es que los wearables no generan información “facturable”. Los dispositivos médicos tienen que producir datos médicos que ayuden a los médicos a que su trabajo sea remunerado.

Una gran discrepancia de datos

El éxito de los wearables médicos depende de la calidad de los datos que pueden generar los dispositivos y lo relevantes que sean estos.

Los dispositivos portátiles producirán grandes cantidades de datos a medida que aumente la adopción por parte de los usuarios, pero la mayoría de los datos no son realmente útiles para los médicos porque éstos no pueden confiar en la precisión del dispositivo ni en la consistencia de los datos. En este caso, la mayoría de los médicos actuarán con cautela e ignorarán por completo los datos generados por el wearable de un paciente. Por lo tanto, la creación de wearables precisos es un problema que se debe solucionar en el ámbito de la asistencia sanitaria.

Dado que la privacidad, el almacenamiento y la seguridad de los datos son una de las principales preocupaciones de la mayoría de las plataformas modernas, los desarrolladores de wearables deben asegurar sus datos. Si se añade la complejidad de los requisitos de la RGPD para los datos de los pacientes y la protección de la identidad, la importancia de la privacidad de los datos aumenta. Una infracción de los wearables podría suponer pérdidas millonarias para los proveedores y la pérdida de confianza de los pacientes en la tecnología.

La facturación correcta es crucial

Generar datos no es un problema, pero hacerlos entendibles y que se pueda facturar por ello es un reto. Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) dicen que, a partir de 2018, los CMS apoyarán a los proveedores que acepten herramientas de monitorización remota de sus pacientes que usan dispositivos como los wearables. También apoyarán a los médicos que utilicen los datos generados por los pacientes para informar el plan de tratamiento del paciente y el manejo de la enfermedad.

Avanzar paso a paso

El mercado de los wearables médicos tiene mucho trabajo por hacer. En la medida en que se aprueben dispositivos wearables para la salud, se acelerará el desarrollo de los mismos. Y los consumidores se beneficiarán de la variedad de dispositivos y de su diversa repercusión en el control y el seguimiento de la salud.

Pero sin una mejor planificación de los posibles ataques de ciberseguridad y una mejor integración con las prácticas de facturación establecidas, los wearables no están en nuestro futuro a menos que solucionemos estos problemas.

¿Qué tipos de wearables médicos te gustaría que existieran ya? Háznoslo saber en los comentarios.

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