Efectos indirectos de la pandemia en la salud. Parte 1

11 de marzo de 2021

La tercera ola de la pandemia ha colapsado de nuevo un sistema sanitario exhausto. La atención a los pacientes con COVID-19 está consumiendo una gran parte de los recursos de los centros médicos y hospitales, dejando desatendidos a pacientes con otras patologías. Aunque la incidencia es desigual en los diferentes territorios, según los datos del 4 de marzo ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, el 8,11% de las camas hospitalarias españolas se están destinando únicamente a pacientes COVID. Y en cuanto a ocupación de camas UCI, la situación es aún peor: más de un 25,44%, según datos del 8 de marzo, lo que supone una disminución en la cobertura de otros servicios sanitarios básicos.

Los efectos colaterales de la pandemia se pueden observar también en la diferencia de datos que ofrece el Ministerio de Sanidad y el INE con respecto al número de fallecidos. Desde que se identificó el primer caso de COVID-19 en España el pasado 30 de enero del 2020, el virus ha sido detectado a más de 3.1 millones de personas. De ellas, más de 71.000 han muerto por el COVID-19 según las cifras del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, el INE, a partir de los registros civiles, calcula que desde marzo han fallecido más de 88.000 personas más que en la media de los cuatro años anteriores (datos consultados el 8 de marzo El País)

Efectos colaterales de COVID-19: aumento de fallecimientos por otras causas

Una posible explicación para el disentimiento entre el exceso de muertes que registra el INE y los fallecimientos oficiales por coronavirus que muestra el gobierno es el hecho de que el Ministerio de Sanidad solo tiene en cuenta las defunciones que se han confirmado mediante una prueba PCR o un test de antígenos, lo que deja fuera a los fallecidos con sospecha de haber padecido la enfermedad. Sin embargo, estas 17.000 personas que dejan fuera de los datos oficiales son también fallecimientos por los efectos colaterales del COVID. La pandemia ha complicado el acceso al sistema sanitario básico, lo que ha provocado que muchos pacientes con otras patologías no hayan sido diagnosticadas o atendidas a tiempo. Si se hubieran descongestionado los centros de atención primaria a tiempo, se habrían salvado más vidas.

El deterioro del sistema sanitario ha afectado de forma generalizada a todos los niveles: desde profesionales de atención primaria hasta médicos generales, especialistas etc. “El problema es que prácticamente estamos atendiendo COVID-19 en exclusiva. Todas las demás enfermedades están quedando en segundo plano, y tiene que haber un día después”, califica Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad de CC.OO.

Carlos Molina, presidente del Colegio de Médicos de Cuenca y médico de urgencias del Hospital de la Virgen de la Luz de esta ciudad ha señalado para COPE, que “en el momento que empiezan a disminuir los pacientes COVID-19, comienzan a aumentar los pacientes no COVID-19”. “Existen otras enfermedades, pero los pacientes no acuden, se esperan por miedo al contagio que podrían sufrir en los centros sanitarios o un servicio de urgencias. Por desgracia, en situaciones de alta incidencia, esas zonas son una nube de coronavirus. Lo que hace que, lamentablemente, otras enfermedades se agraven porque no se han cogido a tiempo”, lamenta Molina.

Retraso y suspensión de intervenciones quirúrgicas

El aplazamiento de operaciones representa un grave problema en el sistema. Desde la Asociación Española de Cirujanos trabajan para minimizar todo lo posible el impacto de la pandemia en las operaciones quirúrgicas esenciales. Su presidente, Salvador Morales, cirujano en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, afirma a RTVE que se están suspendiendo intervenciones, pero intentan mantener toda la cirugía urgente y toda la cirugía oncológica. “Sabemos que, si no se opera, en unos meses puede tener un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes”, subraya Morales.

Aparte, sitúa el problema no en la congestión de quirófanos sino en la falta de camas. “Si no tenemos camas porque está todo bloqueado, tenemos que buscar la manera de seguir operando, y por eso hacemos un llamamiento a todas las entidades para que los recursos sean globales entre sanidad pública y privada. Tenemos que aunar esfuerzos entre toda la sociedad para luchar contra la situación que estamos viviendo”, reclama Morales Conde.

La diferencia de fallecidos desde que comenzó la pandemia, 17.000 fallecidos más según el Instituto Nacional de Estadística, es una de las consecuencias de dejar desatendidos a pacientes con otras patologías y de retrasar las intervenciones quirúrgicas.

 

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